lunes, 17 de agosto de 2009

Entender lo que la Gente Quiere.



A mi entender, hay dos causas por las que en ocasiones no entendemos lo que la gente quiere o nos intenta decir, una porque no sabe expresarse y otra porque no le entendemos, la primera es causa de esa persona y la segunda de nosotros.

Cuando esto sucede, cualquiera de las dos situaciones, lo que se recomienda, es buscar lo que realmente quiere, preguntándole directamente y haciendo uso hasta de lo mas sencillo para captar y entender cual es la necesidad original que quiere satisfacer.

Para ejemplificar lo anterior, les traigo un escrito cuyo mensaje final es muy simple, espero que lo disfruten:

Érase una vez un emperador chino cuya hija estaba a punto de celebrar el séptimo cumpleaños. El emperador decidió que, en lugar de darle una sorpresa, ella era lo suficientemente mayor para saber qué quería como regalo de cumpleaños. Así que le preguntó a su hija, qué quería. "Me gustaría que me regalaras la luna", le dijo ella.

El emperador se sorprendió mucho, pero como le había prometido lo que quisiera, hizo llamar a su mejor ingeniero y le dijo que se las arreglara para traerle la luna a su hija.

El ingeniero se inquietó mucho, pero formó un equipo para conseguir una torre de bambú que llegara hasta la luna. La estructura llegó hasta el cielo, pero cuánto más alta era, más se tambaleaba y al final se fue abajo, lastimando a los hombres que estaban trabajando en ella en esos momentos. El emperador se puso furioso y le desterró.

Entonces llamó al científico más destacado del país y le hizo la misma petición. Se trataba de un hombre muy inteligente, y decidió utilizar la última tecnología para llevar a cabo la tarea. Construyó un gran cohete para rodear la luna, y cogerla con un gran gancho para bajarla a la tierra. Al final, lanzó el cohete en el que cabalgaban los mejores técnicos que pudo encontrar. Pero cuando despegó, el cohete explotó en mil pedazos y los técnicos salieron volando. El emperador se enfadó aún más que antes y lo mató.

Entonces se le ocurrió acudir al filósofo de la corte y le encargo que trajera la luna a su hija. El filósofo pensó detenidamente y le dijo a la hija del emperador:
- He oído que quieres la luna para tu cumpleaños.
- Así es- contestó ella.
- ¿Qué es la luna?- le preguntó él.
Ella respondió gesticulando con las manos:
- Es una gran bola blanca así de grande.
Entonces el filósofo localizó una gran bola blanca del tamaño que ella le había mostrado con sus brazos y se la llevó al emperador para que se la regalara a su hija.
Y por siempre todos vivieron muy felices.
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