viernes, 23 de julio de 2010

De la verdad y sus verdades


Todo puede decirse...... siempre que se sepa decir. Es tan importante el modo en que se dice la verdad como la verdad misma. Puede afirmarse que, de cada diez veces que una verdad es rechazada, ocho -al menos- lo es porque quien la dice no la maneja con el suficiente amor.

La buena verdad tiene que encontrar el "momento" para ser dicha, el "tono" en que es servida, el "tiempo"  necesario para dejarla que madure en el alma del oyente y la "sonrisa" que le sirva de introducción.

Y es que una verdad mal dicha es media verdad y media mentira. Una verdad avinagrada tiene altísimas probabilidades de ver cerradas las puertas de la comprensión de los oyentes, pero no por lo que tiene de verdad, sino por lo que lleva de vinagre.
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