Seguramente les ha tocado enterarse de algunos compañeros de la escuela o amigos de la juventud que en la actualidad son exitosos profesionistas o emprendedores que cumplieron con las expectativas que los caracterizaban en sus inicios. Jóvenes de aquel entonces que ahora son dueños de negocios existosos o directivos de grandes empresas.
Pero también -de igual manera- conocen a otros tantos que a pesar de que se caracterizaban por su agudeza mental, facilidad para liderar, simpatía y buen porte, se quedaron a la mitad del camino; rutilantes estrellas de mi universidad que ahora venden seguros de vida; genios de la computacion que se dedican a administrar y atender cantinas de barrio, ases de las matemáticas que manejan un taxi para salir adelante.
Pero también -de igual manera- conocen a otros tantos que a pesar de que se caracterizaban por su agudeza mental, facilidad para liderar, simpatía y buen porte, se quedaron a la mitad del camino; rutilantes estrellas de mi universidad que ahora venden seguros de vida; genios de la computacion que se dedican a administrar y atender cantinas de barrio, ases de las matemáticas que manejan un taxi para salir adelante.






