¿Somos conscientes de todo lo que vemos y oímos? ¿Puede influirse en la voluntad de las personas a través de mensajes ocultos en otros aparentemente inocentes y de los que no nos damos cuenta? A esto se le llama percepción subliminal o percepción inconsciente.
Según se cuenta, en los años cincuenta un publicista de Nueva Jersey llamado James Vicary decidió comprobar si la percepción subliminal era cierta. En este contexto es importante recordar que aquella era una época en que estaba de moda al hipnosis y el control mental.
El famoso experimento consistió en insertar entre los fotogramas de la película Picnic mensajes de “beba Coca-Cola” y “coma palomitas” en flashes de menos de una milésima de segundo de duración.
Según afirmó el propio Vicary, las ventas de palomitas aumentaron en un 58% y las de Coca-Cola en un 18%. La conclusión es obvia: un mensaje recibido de manera inconsciente se convierte en una orden de obligado cumplimiento. ¿Pueden imaginarse lo que esto significaría en, por ejemplo, periodo de elecciones?