sábado, 3 de octubre de 2009

Publicidad Subliminal


¿Somos conscientes de todo lo que vemos y oímos? ¿Puede influirse en la voluntad de las personas a través de mensajes ocultos en otros aparentemente inocentes y de los que no nos damos cuenta? A esto se le llama percepción subliminal o percepción inconsciente.

Según se cuenta, en los años cincuenta un publicista de Nueva Jersey llamado James Vicary decidió comprobar si la percepción subliminal era cierta. En este contexto es importante recordar que aquella era una época en que estaba de moda al hipnosis y el control mental.

El famoso experimento consistió en insertar entre los fotogramas de la película Picnic mensajes de “beba Coca-Cola” y “coma palomitas” en flashes de menos de una milésima de segundo de duración.

Según afirmó el propio Vicary, las ventas de palomitas aumentaron en un 58% y las de Coca-Cola en un 18%. La conclusión es obvia: un mensaje recibido de manera inconsciente se convierte en una orden de obligado cumplimiento. ¿Pueden imaginarse lo que esto significaría en, por ejemplo, periodo de elecciones?

Sin esperar confirmación de tan extraordinario experimento la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos tomó cartas en el asunto y advirtió que el uso de anuncios subliminales se castigaría con la supresión de la licencia de radiodifusión. Por su parte, la Asociación Nacional de Radiodifusores prohibió el uso de publicidad subliminal a todos las emisoras miembro.

Sin embargo, ocho años después la Fundación para la Investigación en Publicidad pidió a Vicary para que explicara los datos obtenidos en el experimento y detallase la descripción de los procedimentos seguidos. Vicary contestó que no los había escrito pero que lo haría en breve. Nunca lo hizo.

Se realizaron numerosos intentos para repetir el experimento y todos fueron negativos. Una organización llamada Corporación Psicológica reclamó la ayuda de Vicary para realizar un nuevo experimento bajo condiciones científicamente controladas. Nuevo fracaso.

La cadena de televisión canadiense nitentó reproducir los resultados mandando el mensaje subliminal de “llame ahora” durante uno de sus programas en los que el telespectador participaba. No hubo aumento de llamadas.

En 1962 la revista Advertising Age entrevistó a James Vicary. El publicista dio el golpe de gracia a este asunto. El famoso experimento jamás se había realizado. Todo había sido un montaje. Y curiosamente, todavía se sigue mencionando este experimento como prueba de la existencia de la publicidad subliminal.

 
Fuente: Cientific Magazine
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