En el diario vivir es muy común que “como te ven, te tratan” y en ocasiones, si no es que por lo general, el vestido te dice de que tipo de persona se trata.
La forma de vestir dice mucho de una persona, a primera instancia, pues denota, a simple vista, orden, buen gusto y limpieza; se podrá prescindir de las dos primeras, pero de la tercera nunca, me decía una persona en una ocasión: “si no visto mejor es porque no tengo, pero limpio estoy”.
Hay personas que por su forma de ser dejan de lado su manera de vestir, no le dan importancia pues están centrados en vestirse pero por dentro, es decir, estar bien presentados de espíritu y de mente; esto puede ocasionar que la gente, de alguna forma, no los valore en un principio como es debido, y esto sucede hasta que empiezan a hablar y demuestran su valor real.
Les voy a contar la historia de Ikyu, un célebre monje del pasado.







