Mi vida ha sido una serie de altibajos;
aproximadamente la misma cantidad de
“altos” que “bajos”.
No tengo nada sensacional
de lo que pueda informar cada día
sobre mis progresos.
Y me pregunto a menudo
si la vida plena no estará vinculada,
necesariamente, a algún cambio para mejorar.
Mi rabino me pregunto una vez
como iban las cosas. Le respondí:
“Las cosas van bien, aunque no estaría mal
que fueran un poco mejor”.
Alzando sus muy tupidas cejas, replicó:
“¿Y como sabe usted si, en caso de que mejoraran,
no le harían daño?”
David Mazel en The Christian Science Monitor