Mi primo, mucho más chico que yo, tenía tres años. Yo tenía unos doce…
Estábamos en el comedor diario de la casa de mi abuela. Mi primito vino corriendo y se llevó la mesa ratona por delante. Cayó sentado de culo en el piso llorando.
"Las pruebas de la vida son mucho menos importantes que la forma en que se afrontan"