martes, 8 de diciembre de 2009

Esclavo de tus Palabras y Prisionero de tus Actitudes


Cuando uno pide un consejo o cuenta su historia esperando encontrarlo; cuando en busca de apoyo solo se encuentra rechazos, no es momento de bajar los telones, es momento de conocer en quien has estado confiando.


No siempre en esta vida la persona en quien confías es en realidad lo que aparente, pues tan solo basta una oportunidad critica para conocerla.

La frialdad de las personas se convierte en insensibilidad, la sinceridad en falta de tacto; no porque se quiere a una persona se le va a decir lo que se piensa de ella, echarle en cara sus defectos por la situación que esta pasando es el camino incorrecto para decirle que se le apoya.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Historia de Amor Maduro


Dos abuelos. Cuarenta años de convivencia fecunda y fiel. Se conocían lo suficiente, como para darse todavía la sorpresa de un malentendido. Era justo lo que había sucedido esa mañana.

El abuelo era un hombre jovial y bastante espontáneo. Impetuoso en sus reacciones, solía irse de boca cuando decía sus verdades.

La abuela, en cambio, era más paciente, pero también de reacciones más lentas. Por eso, aquel cruce de palabras que la habían ofendido, la llevó a su respuesta habitual: el mutismo.

El recurso del silencio suele ser frecuente en personas que están obligadas a una convivencia muy cercana. Sobre todo cuando no existe la posibilidad de escapar a través del grupo. Y estos dos abuelos, pasaban gran parte de la semana solos, porque sus tres hijos casados no vivían en el mismo pueblo, y los encuentros solían darse sólo los fines de semana. Y esto sucedía un día miércoles.

Encontrandose a Si Misma


Dicen que, a cierta edad, las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina, y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes.

Yo no sé si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia como ahora; nunca me sentí tan protagonista de mi vida, y nunca disfruté tanto de cada momento de mi vida.

Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas; descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.

Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás. Y, apesar de ello, quererme mucho.

Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fuí en el pasado… sonrío a la que soy HOY…. me alegro del camino andado, y asumo mis contradicciones.

Reportándose


Una vez un Sacerdote estaba dando un recorrido por la Iglesia al mediodía… al pasar por el Altar decidió quedarse cerca para ver quien había venido a rezar. En ese momento se abrió la puerta, el sacerdote frunció el entrecejo al ver a un hombre acercándose por el pasillo; el hombre estaba sin afeitarse desde hace varios días, vestía una camisa rasgada, tenia el abrigo gastado cuyos bordes se habían comenzado a deshilachar. El hombre se arrodilló, inclinó la cabeza, luego se levantó y se fue.

Durante los siguientes días el mismo hombre, siempre al mediodía, estaba en la Iglesia cargando una maleta… se arrodillaba brevemente y luego volvía a salir. El sacerdote, un poco temeroso, empezó a sospechar que se tratase de un ladrón, por lo que un día se puso en la puerta de la Iglesia y cuando el hombre se disponía a salir le preguntó:

- “¿Que haces aquí?”.

El hombre dijo que trabajaba cerca y tenia media hora libre para el almuerzo y aprovechaba ese momento para rezar.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Guardando lo que Pasa en la Vida



Todos tenemos algo que nos pasa en nuestra vida, algunas cosas buenas, otras no tanto.

Lo importante en todo esto es que -sean buenas o malas- las debemos de guardar para no olvidarlas y que nos sirvan de experiencia. Para ello debemos ser ordenados y no tenerlas, todas juntas, amontonadas en un rincon de nuestra memoria.

Para todo hay un lugar y un momento, tan solo es cuestión de que tengamos el valor y la paciencia para saberlas guardar.

Aquí algunas sugerencias:

Pensamientos de Ayer y Hoy


La Cobardía

Ayer: No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe….. Platón (428-347 A.C.) filosofo griego, Obra: Gorgias o La Retórica

Hoy: Los cobardes son los que se cobijan bajo las normas… Jean Paul Sartre (1905-1980) filosofo y dramaturgo francés. Obra Muertos sin Sepultura.

El Valor

Ayer: Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreve a más es insensato. William Shakespeare (1564-1616) poeta y autor teatral ingles. Obra: Macbeth.

Hoy: No intentes ser un hombre de éxito, intenta ser un hombre de valor…. Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán.

El Heroísmo

La Fiel Compañera


Cuando la voluntad se acaba y el miedo se refugia en las entrañas, cuando la soledad llega y construye en nosotros su morada, cuando todo falla, cuando pensamos que ya no somos nada, es entonces el momento de cambiar las reglas de la jugada.

De olvidarse de la sociedad y sus normas, de los falsos compromisos y las malditas deudas; ahora es tiempo de reencontrarse, de buscar la felicidad, de que nuevamente respire nuestra alma, de ver lo bello que hay en la vida, sin tener por eso que pagar nada.

Adiós a la cárcel en que se convirtió la casa, a sentarse bajo la sombra de aquel gran árbol, a mirar a la gente, a reírse de las desdichas y con ello, a tratar de espantar a la terca muerte.

La noche ha llegado, el sueño es cada vez mas fuerte, mira las estrellas y su brillo es diferente, el miedo ha desaparecido, su voluntad ahora es enorme, suspira y el silencio se hace presente, no hay dolor, no hay llanto, su cuerpo esta frío, se dejo llevar, lo engaño su fiel compañera, la muerte.

El Libro de Mi Vida



Mi libro, el libro de mi vida, esta escrito en horas y minutos, formado con páginas en blanco, paginas negras, unas tristes, otras obscuras, algunas violentas, nostálgicas y -las más pocas- felices.

He librado una batalla feroz e intensa para no perder la pagina final de este libro; sin embargo, fui derrotado.

Ahora encuentro otro libro, nuevo, con empastado de lujo, en él no existe el tiempo, no hay minutos ni segundos, todo es tranquilidad.

El niño -que ahora soy- encuentra el nuevo libro en el librero y le llama la atención de que esta compuesto por una sola pagina, se sorprende.

Al verlo solo le trae recuerdos, recuerdos agradables, sensación de paz y serenidad.

Al día siguiente el infante vuelve a buscar el libro, pero no encuentra nada, solo un hueco, un vacío donde estaba y esto le da una sensación de soledad.

Es el libro de la vida eterna, que es como Dios, existe pero no se ve y solo con fe y esperanza lo podemos mirar.
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