La integridad no se mide, la tienes, o no.
Algunas personas se dicen ser íntegros porque muestran -ante los demás- una conducta intachable, es decir, lo hacen solo cuando las luces los están enfocando y los demás los están mirando.
Pero al estar a solas, cuando nadie los está viendo, sacan lo que verdaderamente son.
Para no caer en esta hipocresía hay que asegurarse que la palabra integridad forme parte de nuestra vida. Cuando se tiene integridad, las palabras y las obras coinciden. Se es quien es sin importar el lugar donde se esté o con quien se esté.







