Una señora, bien equilibrada y orgullosa, de 92 años de edad que cada mañana se paraba a las 8 en punto para peinar su cabello al estilo de peluquería y aplicarse un maquillaje perfecto, aún sabiendo que era casi ciega, hoy tenía que mudarse a un asilo de ancianos.
Su marido de 90 años, recientemente había muerto, obligándola a realizar este cambio en su vida después de su fallecimiento tan dolorosa para ella. Habían sido una pareja muy felizmente casados por mas de 60 años.
Después de muchas horas de esperar pacientemente en la recepción del asilo de ancianos, ella sonrió muy dulcemente cuando le avisaron que su habitación estaba lista. Mientras ella maniobraba su andador al ascensor, la enfermera le daba una descripción detallada de su pequeño cuarto, incluyendo las sábanas y cortinas que habían sido colgadas en su ventana, "Me encantan", dijo ella con el entusiasmo de una niña de 8 años al que acaban de mostrarle un nuevo cachorro.






